jueves, 16 de enero de 2014
Santuario del Derecho
viernes, 6 de septiembre de 2013
44 vueltas al Sol
quiero que mi tío David nos lleve al Bosque Encantado y ver su luminosa sonrisa reflejada al sol, siempre complementada con el brillo de mi tía Teresita,
quiero un cuento narrado por mi abuela Emilia
y una historia jocosa con el humor tan particular de mi abuela Rosario,
pasear en el carro de mi abuelo Juan y nunca asistir a su entierro,
la mano del abuelo Francisco llena de corazones de chocolate,
volver a escuchar por primera vez a Olivia Newton-John, a Sheena Easton, a Whitney Houston, a la Callas, a Sinead
mientras pruebo por primera vez un tequilita y un magnífico café.
Quiero escuchar las carcajadas de la Grütter en Ciencias Sociales
y soñar con Yolanda y Eunice teniéndolas cerca,
echarme esa llorada tan grande y sonada que siempre tendré pendiente con Chavela y uno de sus fuertes abrazos...
Quiero todo esto que siempre merodea mi mente y que se llaman recuerdos, historia de mi historia…
Cumplir años no es fácil cuando los años suman más y más, cuando adquirimos la capacidad de mirar al pasado como un ayer inmediato y extrañamos todas esas simples cosas que tanto significan.
Quiero a toda la gente que vive cerca de mí, que vive en mí y me recuerdan cada día que es indispensable celebrar la vida por tenerles a mi lado.
jueves, 1 de diciembre de 2011
Amputado
jueves, 8 de septiembre de 2011
Estudiantes conocerán a mujer que dio nombre a su liceo

En el marco de las celebraciones del mes de la Patria, el liceo ha incluido un conversatorio sobre la vida y obra de la sobresaliente autora costarricense. En la actividad participarán su nieta Ana Barahona, Juanita Castro, quien interpretará unos textos de la escritora, Luis Enrique Arce, Presidente de la Junta Directiva de la Editorial Costa Rica y el periodista y ensayista Alfredo González, quien ha investigado la vida y obra de Oreamuno por más de 15 años.
La idea central de la actividad es realizar un recorrido por la corta pero productiva vida de Yolanda Oreamuno, en la cual los acontecimientos biográficos se complementen con textos y fotografías suyas.
Yolanda Oreamuno Unger nació en San José, Costa Rica, el 8 de abril de 1916. Logró romper con un ciclo de literatura costumbrista, ya para su época agotada y con ello instauró una tendencia vanguardista en las letras nacionales. Murió en México, el 8 de julio de 1956.
Su novela La ruta de su evasión, escrita en 1947, recibió el Premio Centroamericano de Literatura 15 de Septiembre. El valor literario de esta obra le hace permanecer como una de las principales obras de referencia de la literatura costarricense contemporánea.
lunes, 21 de marzo de 2011
En una esquina de la Soledad

Nos vemos cada vez que por ahí paso. Una esquina, un rincón, es siempre nuestro punto de encuentro. Existen espacios en las ciudades que están dedicados a ciertas personas. Éste está reservado a nosotros, es nuestro, nos pertenece. Una discreta esquinita donde están grabados nuestros nombres, eternamente.
Cerca, muy cerca, justo al frente, está un amigo muy querido por los dos. Carlitos Gardel es el único testigo de que ahí estamos juntos, deteniendo el tiempo. Vigilante, sus ojos resguardan nuestros momentos ahí registrados.
Ocurrió una noche de junio, justo en el aniversario de la muerte de Carlitos. Fuimos juntos, con un grupo de gente, a cantarle sus canciones, inmortales como tu memoria. Al lado del Che Molinari y su inseparable bandoneón, ahí estamos juntos.
Por una cabeza, Adiós muchachos, Silencio, Mi Buenos Aires querido, y, por supuesto, Madreselva, ese tango que parece haber sido escrito solo para que lo compartiéramos, son algunas de las melodías que esa noche, sin importar qué tan bien o tan mal cantáramos, entonamos para nuestro amigo del más allá.
Resulta gracioso pensar que ahora ya son seis años, seis que llevás en el más allá. Pero para mí siempre estás en mi más acá, no acaba un día sin que te recuerde, sin que te sienta aquí, tan cercano y tan mío.
En un rincón de la soledad, ya no del barrio sino de una muy íntima que vive en mí desde que te fuiste, ahí también nos encontramos siempre. Vieras que dulce y que amargo, cómo a veces suelto una risa y descubro que es tu tuya, cómo a veces suelto algunas palabras y pareciera como si hablaras por mi boca, como en muchas ocasiones alguna de nuestras canciones logra conmoverme hasta las lágrimas y caigo en cuenta de cuánta falta me hacés todo el tiempo.
Papá, yo podría escribir libros y libros sobre nosotros y no dejar de llorarte como lo hago ahora. Todo está aquí, todo vive en mí, todo se ha quedado para recordarme constantemente que soy una extensión tuya, que intenta vivir cada día con tus enseñanzas, con tu discreto pero macizo cariño, con la pasión con que hablabas de tus temas favoritos, muchos también míos.
En una esquina de esta soledad de soledades, y en ese rincón del barrio de La Soledad, yo te encuentro, yo te abrazo, yo juro y te digo que eres parte de mí y que respiras en este mundo todavía a través de todos los que te conocimos y te extrañamos cada día de nuestras vidas. Todos estamos bien, porque vos estás siempre a nuestro lado.
jueves, 8 de julio de 2010
El país de los superfluos

viernes, 29 de enero de 2010
EXIT ROW
jueves, 10 de diciembre de 2009
El primer político

miércoles, 2 de diciembre de 2009
Los viajes gratuitos del View Master

A veces me doy cuenta de que invierto mucho tiempo pensando en mi pasado y poco en mi presente. Ahora, en el futuro...
El aparato rojo...muchos teníamos uno y funcionaba colocando los discos dentro de una abertura. De ahí en adelante todo lo que fuese imposible se hacía realidad. Era un caleidoscopio mágico, calma-mocosos-en-viajes-largos (o sea, yo), en citas de doctor, en fin...en toda ocasión.
Recuerdo que me fascinaba coleccionar los discos de destinos. ¿Quién dice que la realidad virtual vino con las computadoras? ¡Si el View Master era precisamente eso! Yo visité tantos lugares: Egipto, Mónaco, Sur América...Grecia, desde el momento en que pude trasladarme a la Acrópolis (en trecera dimensión era el disco, por cierto) decidí que algún día comería un poco de su tierra, en honor a la cultura que más admiro...y así lo hice, muchos años después.
Siempre quise que hicieran unos discos de View Master de Olivia Newton-John o de Sheena Easton, siempre desee tener unos de Mary Poppins. Me encantaba colarme en el mundo de Alicia en el País de las Maravillas a través de mi aparato. Mi trabajo ideal hubiese sido de Ejecutivo Diseñador de View Masters.
El domingo, ventaneando con parte de mi familia, mi hermana y yo quedamos extasiados al encontrar una nueva versión de View Masters en venta. Mi sobrino, extrañado ante tanta pompa, preguntó y le contamos sobre todos los buenos ratos que este aparato nos dio.
Para él probablemente no significa nada ver fotos en un aparato tal vez ahora irrelevante. Con tanta tecnología y tantos juegos de vídeo ha de pasar inadvertido. Pero para mí es un regresar a momentos muy felices y un jalón de orejas en dos sentidos: el primero, nada es obsoleto si se mantiene con persistencia -como el aparato, encontrado en la tienda- y segundo, todos los sueños que veía proyectados en los dos orificios del aparato aún pueden cumplirse...total, si el View Master discretamente ha sabido ser perseverante..¿Por qué no iba a serlo yo también?
miércoles, 25 de noviembre de 2009
Cinco años

domingo, 25 de octubre de 2009
El tiempo viaja

¿Viajamos en el tiempo durante nuestra vida o es el tiempo el que viaja a través nuestro? A fin de cuentas él pasa y las personas se convierten en fantasmas, personajes u olvido y quedan sus obras, sus acciones en el tiempo…tal vez de algunos no queda nada.
Viejas fotos nos muestran como pasa el tiempo. Ya no soy más el niño vestido de momia para un Halloween, que pasó la vergüenza de quedar prácticamente desnudo en plena calle, pues la moverse las gazas que formaban su atuendo, aunque, en gran forma, vuelvo a serlo cada vez que recuerdo tan lamentable entonces pero gracioso ahora acontecimiento. Imposible, no volveré a serlo.
Tampoco soy ese chiquillo que cuando jugaban todos a super héroes aparecía disfrazado de Drácula pensando que el colmilludo eterno también podría ser parte de la legión del bien. A edad temprana cuesta dilucidar entre el bien o el mal, solo nos movemos por lo que nos atrae. Ojalá y lográramos conservar un poco de esa fascinación que aplacan los años.
El tiempo es el viajero que carga más equipaje consigo. Mientras él guarda todo, nosotros solo mantenemos un cúmulo de recuerdos y si la memoria nos da el privilegio podemos contar con un disco duro externo que nos permite rescatar, de vez en cuando, una que otra anécdota.
“Como el tiempo pasa, envejeciendo todo”, dice una hermosa y triste canción; y yo pienso “todo lo cambia el tiempo”. Los amores, las pasiones, las tristezas, lo que somos, lo que hemos sido y lo que seremos. Cuántos amores besaron mi boca jurando ese amor indisoluble, cuántos elogios, piropos y promesas se quedaron en la aduana de las emociones pasadas, sin ser nunca más reclamados.
Cuántas personas ha dicho lo maravilloso que puedo ser, lo indispensable, ya no solo como amores sino también como amigos. ¿A dónde se han ido? ¿Cómo serán las vidas de aquellos que me confiaban hasta el más íntimo de sus secretos? ¿Quiénes pondrán sus cabezas sobre las camas que fueron mías, tronos que coronaban la devoción que sentía por el objeto amado? ¿Quién se sienta en las sillas que fueron mías, quién besa aquellas bocas con contratos de dedicación exclusiva a mi pasado?
Tal vez todo se resume en una corta, contundente y definitoria frase que una vez me dijo una amiga a propósito de los amores, los furores, los ardores y las pasiones: “Tanto esfuerzo, tanta locura por un simple calambre”. Sí, el amor es un calambre que puede durar poco o mucho, pero que siempre cuenta un final. Yo ya he contado muchos…quién sabe cuántos más he de contar.
miércoles, 9 de septiembre de 2009
El viaje eterno del niño

domingo, 30 de agosto de 2009
40
Gracias Dios, por todo lo dado en mis años de vida: desde las Advil hasta las pastillas de violeta, desde Grace Kelly hasta Sor María Romero, desde quien rompío en mil pedazos mi columna hasta quien la repara con paciencia y afecto...Desde la madre que me parió hasta todas las sustitutas que me han amado.
Como dice Carlos, por la Pepsi light, que ni siquiera ha hecho daños en mi organismo, por esa mujer peronista llamada Eva, que me enseñó, sin conocernos, que el mundo no es la Guerra de los Trapos y a amar a las personas humildes y auténticas. Gracias por las conversaciones con la Poniatowska, con Chavela, con Sergio Ramírez…Pero también por aquella mujer tan sencilla, tan bajita y tan sola en este mundo que se llama Leonor y cuyo mejor regalo para mí era cocinarme las cosas que tanto me gustaban. Quizás ella nunca sabrá que me dió una gran lección: me hizo ser consciente de la importancia de rendir tributo a quien se quiere a través de la cocina. Nunca olvidaré el abrazo más sentido el día más triste de mi vida…y fue ella quien me lo dio.
Gracias Dios por los padres que me trajeron acá. Aunque siempre me dolerá la ausencia de papa, él está cada día más cerca de mí y en cada tango anuncia su presencia. Gracias por Endora, difícil de enterder de aquí a la eternidad, pero quien de sus excentricidades e indiferencias me mostró lo mejor de la vida. Hace poco ella me demostró lo mucho que me comprendía y ese fue un gran regalo.
Gracias por mis hermanos, mis pilares. Cada uno en su mundo, todos tan distintos, pero todos tan unidos, tan solidarios. También por mis tíos y tías, por todos. Tía Betty, que supo ser madre cuando la mia no sabía serlo, tía Albita que me dió horas con la Piaf y la Streisand, por tía Teresita, que siempre ha sabido estar ahí a mi lado, ser no solo madre sino también maestra; y por tío David, quien siempre fue un poco padre y ahora que el mio no está se ha convertido en su mejor complemento. Ni hablar de los sobrinos, ellos son la luz de mi vida.
Mis amigos, vivos y muertos son mi tesoro. Yolanda y Eunice, muertas pero siempre conmigo y todos los demás que no podría mencionar por espacio. Pero todos saben que los amo y hago por ellos lo que un hermano de humanidad hace…y aún un poco más.
Los amores…algunos han dejado poco, otros mucho y algunos nada. Pero todos fueron importantes, incluso quien más me hizo sufrir me enseñó tanto de sus cualidades y defectos: desde admirar su inmensa capacidad de superación, su don de dar amor hasta su repudio a mis enfermedades, que hacia al dolor más fuerte; hasta sus malas compañías que me mostraron que mi lugar no estaba a su lado, que yo era más que la basura que ellos sustentaban y la inmundicia en que vivían y se revolcaban: la Guerra de los trapos, de nuevo. Gracias a ellos puedo decir que soy todo amor para la gente buena y todo desprecio para los superfluos, porque ser vacío nos despoja de mucha de nuestra condición de humanos.
Yo soy todo lo que agradezco…o intento serlo. Dios mediante, Dios delante y yo atrás guiado por la mano de esa monjita que logró cambiar mi vida para bien.
40 en mi mejor momento…una cabeza parece asomarse ahora a mi lado y en ella veo mi complemento. Alguien que también es lo que yo agradezco.
40…ha sido verdaderamente importante pasar por estos lares. Los he vivido a plenitud, de extremo a extremo. No sé hasta cuándo me tendrás por acá Dios, pero lo vivido lo bailado –aunque mal-, lo reído, lo llorado, lo bueno, lo malo…todo me ha ayudado a ser un humano comprometido con la humanidad…alguien que solo procura vivir agradecido y agradeciendo.
viernes, 31 de julio de 2009
Tranquilo viejo, tranquilo



Ana Laura, Tita: gracias por ser uno de mis mejores calmantes sin efectos químicos, sin ingredientes artificiales, sin ruidos aniquilantes y sobre todo gracias por darme mi mejor medicina: la pasión, que me inunda cada vez que te escucho.
miércoles, 22 de julio de 2009
Lágrimas en el país más feliz del mundo

La organización británica The New Economics Foundation, que elabora el mentado reporte, utiliza tres variables para la calsificación: esperanza de vida al nacer, nivel de satisfacción que expresan los habitantes del país y prácticas ecológicas.
En cuanto a lo viejos que nos morimos, parece que los datos son acertados -78.5 años-. Pero no se qué beneficio tendrá vivir más pero con menos cada vez: dinero, calidad, atención, afecto, esperanzas… la lista puede ser interminable, sin dejar de lado la salud.
Con referencia a la satisfacción mostrada …Bueno, debo decir, en un influenciado lenguaje al estilo de Yolanda Oreamuno, que los ticos expresamos una realidad y vivimos otra. Nos la pasamos quejando de todo pero a la hora de dar declaraciones parecemos empleados del ICT: todo es bello, perfecto y hasta incluso podríamos mentirle al turista y hacerle creer que comemos tortillas palmeadas cada día y no la plástica tortirica. Igual tendríamos la desfachatez de asegurar que aunque vivamos en un condo de lujo, conservamos las tradiciones y la mentalidad de vida en la casona de adobe.
Como pocos, vivo en el mero centro de San Jose. Como muchos, soy testigo de la cantidad creciente de niños que deambulan por las calles, la gente que pide limosna –que nombre mas elegante-, los indigentes, la droga consumida a vista y paciencia y, por supuesto, la inseguridad ciudadana. Hablando de esto último, hace dos días escuche disparos cerca de casa y me encontré con la sorpresa de un pobre crisitano baleado en el suelo, que para muchos pasaba a ser parte del paisaje, porque para colmo el “pura vida” no contempla ser solidario ni compasivo.
¿Prácticas ecológicas? ¿Cuáles? ¿Alguna vez han intentado reciclar su basura? Si es así, sabrán entonces lo que cuesta conseguir a alguien que se encargue de recogerla. Vayan a la isla de San Lucas y verán a donde van a parar los desperdicios del Valle Central o bien piensen en el tratamiento que se da a la basura tecnológica. Estos son solo unos pocos ejemplos, de nuestra conciencia ecológica gourmet.
No entiendo, seré pesimista o lo que quieran, pero las buenas noticias cuando son falsas no pueden ser agradables. ¿Por qué siempre nos hemos empeñado en mostrar un estilo de vida que no es nuestro y que no podemos pagar? ¿Es eso importante, vital o soy tan solo un comunista -dicho sea de paso, obsoleto- que no entiende por qué es vital llevar una bufanda Armani por donde se vea la marca en un país tropical como el nuestro. O por qué hacernos "sabiondos" sobre el vino y pretender hablar contundentemente, con autoridad al respecto cuando venimos de “ay pa entro” y nos criaron a punta de agua dulce.
Hay algo podrido acá y esto no es Dinamarca, sino el país que tenemos y el que pretendemos mostrar, muy diferentes por cierto: uno hecho con ingredientes autóctonos, auténticos y naturales y el otro hecho de plástico, tetas de silicona, una farándula sin talento y un gallinero de nuevos ricos que nunca entendieron que para vivir con garbo no solo se necesita el dinero, hay que prepararse sin perder lo que uno es y ha sido. Como dice el dicho: “La mujer del César no solo debe de serlo sino también mostrarlo”.
Vivimos ahora en un país desigual, muy desigual, donde hay llanto, hambre, violencia, necesidad. La gente más afectada ya empezó a reventar, porque ya no hay pan, ni quedaron galletas, pero sí muchas Maria Antonietas que se niegan a ver la realidad de la patria, que dicen amar a su país pero no hacen nada, ni siquiera pensar que esta vida es un sube y baja y que hoy están arriba pero mañana, no más mañana, podrían volver a estar abajo.
sábado, 27 de junio de 2009
El "trip" de Marta Fonseca

Noche de viernes. Gracias por la compañía. Ella es una de mis más recientes obsesiones artísticas. Jazz Café de San Pedro, diez de la noche. Sube al escenario y de inmediato el ambiente se electriza con su voz.
Yo espero con el más fanático de los presentes a que cante Como Quisiera, un regalazo de canción de su álbum como solista. “Como quisiera escapar de mi…y ver todo desde ahí”. La letra hace referencia a cuando todo ser humano se hastía y desea salir de su propio cuerpo para ver la vida a como la ve Dios, desde donde esté. La canta y mis sentidos se fusionan con su voz, con ella.
Por dos horas y con una excelente banda, Marta Fonseca da todo por dosis, canción por canción. Un artista nunca puede imaginar lo gratificante que es expiar cansancios, estrés, tristezas, dudas…en fin, la vida misma a través de su arte. Sin saberlo, Marta me acompañó, me arrulló con sus canciones durante una nefasta y reciente depresión (la primera de mi vida), haciendo mi pena más leve, más soportable.
Lo mejor – y se lo dije-, ella tiene algo que solo lo había visto antes en la maravillosa Julita Cortés y es que al final de cada pieza, al dar las gracias sonríen como niñas, incluso pareciera que se “chillan”. Aún existe la magia en algunos seres humanos.
La explosiva belleza de la voz de Marta se complementa con su también explosiva belleza física y si a esto le agregamos su simpatía entonces escucharla es un absoluto deleite. Ni hablar de lo que significa conocerla.
Los artistas hacen la vida más soportable, más agradable. Creo que de hecho son los que sostienen al mundo. Gracias, Marta, por sostener con tu voz este querido pedacito de planeta del que todos nos sentimos orgullosos de ser parte. Gracias por ser nuestra.


